El Movimiento Internacional para la Liberación de Guinea Ecuatorial (MILIGE) felicita al pueblo y al gobierno de Cabo Verde por su brillante clasificación al Mundial de Fútbol 2026.

Este logro va mucho más allá del deporte: es el reflejo de una nación africana democrática, organizada y estable, capaz de transformar su potencial en resultados concretos. Como africano, me llena de orgullo ver cómo un pequeño país demuestra al mundo que el éxito no depende del tamaño del territorio, sino de la grandeza moral y del compromiso colectivo.

Cabo Verde nos muestra el camino: con instituciones sólidas, transparencia y respeto a la libertad, África puede competir con dignidad en todos los escenarios —políticos, económicos y deportivos—.Sin embargo, esta victoria también me reafirma en mis convicciones y en la lucha por la liberación de Guinea Ecuatorial, un país que sigue atrapado bajo una dictadura brutal que destruye su juventud, su talento y sus esperanzas.

Durante años, los hijos e hijas de guineanos exiliados —forzados a huir del terror político del régimen— han demostrado en el extranjero el verdadero potencial de nuestro pueblo. Entre ellos, muchos que han vestido con orgullo la camiseta del Nzalang Nacional, mostrando al mundo lo que Guinea Ecuatorial puede llegar a ser cuando la libertad sustituya al miedo.

Pero una vez más, el régimen ha vuelto a exponer su incapacidad, improvisación y fanatismo institucional, escondiéndose detrás de discursos vacíos sobre patriotismo,
mientras convierte cada oportunidad nacional en una tragedia colectiva.

El fracaso no está en los jugadores ni en el pueblo, sino en un sistema que ha hecho de la mediocridad su bandera y de la represión su único método de gobierno.

Desde MILIGE quiero reafirmar mi compromiso personal y político: cuando Guinea Ecuatorial recupere su soberanía y su dignidad, todo aquel que tenga ascendencia guineana, ya sea por padre o madre, y cuyos lazos con el país sean auténticos y probados, tendrá pleno derecho a recuperar la nacionalidad guineana.

Porque ser guineano no se hereda del miedo, sino de la memoria. Y la historia de nuestro país, marcada por el exilio y el sacrificio, no puede seguir negando a sus hijos nacidos fuera de sus fronteras el derecho de pertenecer a la nación por la que sus padres dieron todo.

A todos los hijos del exilio guineano que siguen llevando con orgullo el nombre de nuestra tierra, a quienes han defendido nuestros colores en el deporte o en cualquier otro ámbito,
en mi nombre y en el de MILIGE, reciban nuestras más sinceras felicitaciones y gratitud.

Vuestro esfuerzo no es en vano. Volveréis a la selección y al país, porque nada está perdido para Guinea Ecuatorial. El día en que la libertad y la justicia regresen,
nuestro pueblo volverá a levantarse, y esta vez, sin miedo, sin cadenas y sin dictadura.

Por una Guinea Ecuatorial libre, digna y reconciliada.

Verdad, Justicia y Reconciliación.