Sr D. Raimundo Ela Nsang Paris, 26 Mai 2025
Fundador de MILIGE
Allée Louis Aragon, NLG, France
www.milige.org
A Su Excelencia
Sr. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo
Presidente de la República de Guinea Ecuatorial
Palacio Presidencial, Malabo
Copia a:
- Excmo. Sr. D. Teodoro Nguema Obiang Mangue
Vicepresidente de la República - Excmo. Sr. D. Manuel Osa Nsue Nsua
Primer Ministro del Gobierno, Encargado de la Coordinación Administrativa - Excmo. Sr. D. Alfredo Mitogo Mitogo Ada
Ministro de Trabajo, Fomento de Empleo y Seguridad Social - Excmo. Sr. D. Reginaldo Biyogo Mba Ndong Anguesomo
Ministro de Justicia, Culto y Derechos Humanos - Excmo. Sr. D. Carmelo Nvono Nca
Embajador de Guinea Ecuatorial en Francia
Asunto: Petición de apertura de un proceso de verdad nacional, justicia reparadora y transición soberana — con reconocimiento del caso Nalco como símbolo de explotación laboral y corrupción institucional en Guinea Ecuatorial
Señor Presidente:
Con el debido respeto a nuestras tradiciones, me dirijo a usted como hijo del patriarca Raimundo Ela Nvé, heredero de una línea familiar que contribuyó a la independencia de Guinea Ecuatorial y, directa o indirectamente, a su propia llegada al poder.
Usted creció en su infancia en nuestro pueblo de Atud Efac, bajo la protección de mi abuelo Francisco Nvé Abeso, patriarca reconocido (Nkuma Ayong). Por el matrimonio de su hermana mayor, Verónica Avomo Nguema, con un primo de mi abuelo, usted fue acogido como miembro de nuestra familia. De esa unión nacieron sus sobrinos: Baltasar Engonga Edjó, Melchor Esono Edjó y Elías Ondó Edjó. ¿Quién podría haber imaginado entonces que usted llegaría a ser jefe de Estado, y que el nieto de ese mismo patriarca se vería hoy obligado al exilio, víctima de las derivas de un régimen que usted encarna desde hace más de cuarenta años?
Nuestra línea familiar, sin intención expresa, apoyó su ascenso. Salvador Ndong Ekan, primo de mi abuelo y patriarca después de él, es reconocido como uno de los primeros mártires de nuestra independencia —que usted conmemora cada 12 de octubre. Mi padre, su sucesor, fue uno de los pilares de las primeras elecciones democráticas de 1968. Como patriarca en la región de Efak Atud hasta Alén (Ebebiyín), hizo campaña por el partido de Francisco Macías, fue elegido diputado, nombrado gobernador de Bioko, presidente de la Comisión de Agricultura y miembro de la Comisión de Justicia.
Hombre de justicia y lealtad, advirtió a su tío Francisco Macías sobre su nombramiento al frente de las fuerzas armadas. Intuía que una militarización del poder conduciría al terror. La historia le dio la razón: usted se convirtió en el brazo ejecutor de un régimen sanguinario, antes de tomar usted mismo el poder por la fuerza.
Desde esa etapa y bajo su activa colaboración, se procedió a la eliminación o al exilio forzado de la clase intelectual del país. Esta política ha continuado bajo su autoridad, y por ello nuestro Estado se ha mantenido débil y expuesto a todo tipo de depredación por parte de empresas y multinacionales.
Ya conocía esto y, a pesar de todo, decidí regresar en 2002 tras mis estudios en petroquímica en Francia, con la esperanza de que podía contribuir en el sector privado. Fue entonces cuando la empresa Nalco, hoy ChampionX, me contrató directamente en París. A mi regreso, usted firmó mi nombramiento en el Ministerio de Economía, adscrito al gabinete del Ministro —el cual rechacé. No fue por falta de ambición, sino por fidelidad a una visión del servicio basada en la competencia y no en la connivencia.
Mi trayectoria en NALCO/ChampionX fue brutalmente interrumpida. Su hijo, al tomar el control político de la empresa, orquestó mi expulsión y bloqueó toda posibilidad de empleo en otras compañías petroleras, siendo yo en ese momento el único ingeniero petroquímico de ese nivel en Guinea Ecuatorial. Tuve que huir. Incluso en el exilio, las presiones continuaron: ofertas de corrupción, intentos de intimidación, y una campaña de desprestigio en mi contra —incluyendo el sitio oficial de su partido.
En Francia fundé la CORED en 2013 y, hoy, MILIGE, un movimiento de liberación panafricana anclado en la verdad, la justicia y la memoria. No es un movimiento de odio, sino de reparación y proposición. Una reparación que comienza por la revelación y el reconocimiento de lo que ha ocurrido.
Al investigar mi propio caso, descubrí que el contrato firmado con NALCO en París era jurídicamente inválido: la entidad local no existía. Fui yo quien inició los trámites para permitir su registro ante el Ministerio de Minas. Con ese paso, NALCO comenzó a operar legalmente en nuestro país después de haber operado cuatro años en la ilegalidad. Debí haber sido, de hecho, reconocido como socio fundador. En lugar de ello, la empresa me apartó para sellar una alianza clientelista con su hijo.
Esta injusticia no es sólo una disputa contractual: encarna la mecánica misma de la exclusión, la impunidad y la eliminación de las élites locales, orquestada también por profesionales expatriados que ya conocen el funcionamiento de nuestro sistema. Me hago amigo de los grandes y puedo pisotear a los nativos que pueden sobresalir o competir conmigo en la multinacional.
Ante las evidencias del caso, y al descubrir en mis investigaciones recientes que incluso el contrato que firmé en París no era válido para Guinea, entendí por qué los cuantos abogados que he consultado aquí no querían tomar el caso. No por falta de consistencia, sino por el desprecio y la justicia asimétrica que, cuando se trata de un hecho relevante cometido contra un africano, en países que se piensa deben mantenerse bajo explotación, los abogados aquí no se atreven a destaparlo.
Por eso, este caso no es sólo justicia individual —que pelearé y me pertenece—, sino que he decidido hacerla colectiva, invirtiendo en proyectos de digitalización de impacto social que generen empleo y competencias, tanto para mi país como a nivel africano. Todo ello ya está preparado. Y por otro lado, crear estructuras que velen por evitar estas malas prácticas y proteger a los talentos africanos. Será un legado de justicia al servicio del bien común.
Por todo ello, mediante esta carta le formulo tres peticiones claras:
- Abrir un verdadero proceso de verdad nacional sobre los crímenes cometidos desde la primera dictadura, para restablecer una memoria compartida y una justicia reparadora.
- Iniciar un proceso de transición pacífica, en coherencia con nuestros valores africanos, nuestras realidades consuetudinarias y la necesidad histórica de refundar nuestro Estado.
- Autorizar la apertura de un procedimiento contra Nalco/ChampionX por explotación ilegal y abuso de derecho, con reconocimiento de mi calidad de socio legítimo excluido por razones políticas.
Deseo dejar constancia de que también he iniciado un proceso internacional de exigencia de reconocimiento y reparación con la propia empresa ChampionX, responsable de mi contrato, ante organismos internacionales. Estoy igualmente disponible para cooperar con la justicia guineana mediante videoconferencia para los trámites necesarios.
Por lo que usted aún puede actuar con honor. Esta lucha no es sólo mía. Es por el pueblo que usted gobierna. Para que cese la maldición de la herencia sin mérito. Para que, por fin, el poder sirva a la vida y no a su confiscación.
La historia exige reparación: ha llegado la hora de asumir responsabilidades.
Con el debido respeto.
Raimundo Ela Nsang
Ingeniero Petroquímico – Refugiado político
Fundador del Movimiento MILIGE
www.milige.org | ren@milige.org